Valentino Rossi

Él es Valentino Rossi Finol, la mascota oficial de Venezuela Xtrema y el fiel compañero de casi todos mis viajes. Lo adoptamos mi hermana y yo el 14 de junio del 2014. Era un cachorrito flaquito y débil que casi ni podía caminar, nos decían que iba a ser un perro muy asustadizo, que se la pasaría escondido y que no le gustaría jugar.

Al principio no fue muy bien recibido en la casa, se comía iPods, libros y cables, entre otros, 20 salidas al día no eran suficientes para hacer sus necesidades porque al llegar al apartamento, las volvía a hacer nuevamente. Pero poco a poco Valentino fue creciendo y bajo todo pronóstico se convirtió en un perro grande, fuerte, inteligente, educado como cualquier otro y sobre todo juguetón. Con su pureza y bondad se ha ganado el corazón de todos los que lo conocen. Aprendimos a tenerle paciencia, a perdonarlo y a entender que él llego a nuestras vidas para cambiarla y enseñarnos el valor del compromiso, la lealtad y el amor incondicional.

Sin tener que explicarle con palabras es el primero en darse cuenta si estoy triste o si he tenido un mal día y sabe perfectamente como subirme el ánimo. Lo llamo de mil maneras y siempre sabe que es con él (mi chicha con canela, mi cochino e’ monte, culi, cusero, chivo, mi amor lindo, mi principe rormilon, mi yusito lindo, etc, etc, etc.). No conoce de envidia, odio, o malicia. Su amor es leal, puro e incondicional. Sé que seguirá a mi lado  pase lo que pase, en las buenas y en las malas.

Por todo esto y más, se gano el puesto de Mascota Oficial de Venezuela Xtrema y actualmente le encanta acompañarme a mis caminatas por la montaña,  no le gusta el agua pero le fascina revolcarse en cada charco de barro que encuentra, disfruta cada paseo como si fuera el primero o último en su vida. No importa para donde sea el paseo, el es feliz con tal de acompañarme y yo soy feliz viéndolo feliz. No sabemos la fecha exacta de su nacimiento pero todos los 14 de junio celebramos un año mas de haberse convertido en miembro de nuestra familia.

En conclusión, Valentino no es un perro perfecto, y aunque a veces se porte mal, tenerlo me ha dado más momentos de felicidad que de tristeza, por eso ojala pudiera hacer algo para que no me faltara nunca, porque como leí una vez:

“Sin ti mi casa estaría mas limpia, mi billetera mas llena pero mi corazón más vacío”.

Scroll to top