Roraima, el viaje que cambió mi vida

Roraima es una de las formaciones geológicas mas antiguas del planeta con mas de 2 mil millones de años. Se encuentra específicamente el extremo sudeste del Parque Nacional Canaima. Es una meseta con 2810 m.s.n.m. y se extiende por unos 30.000 km2 divididos de la siguiente manera: Venezuela (80 %), Guyana (15%) y Brasil (5 %).  Su nombre,  dependiendo de la traducción que se haga del pemón, puede ser ‘gran verde-azulado’, ‘roca rodante’, ‘fecunda madre de los torrentes’ o ‘la madre de todas las aguas’ debido a las numerosas cascadas que caen desde su cima. También se le conoce como ‘El Mundo Perdido’ gracias a la novela del escritor escocés Arthur Conan Doyle publicada en 1912 (título original en inglés: The Lost World)  que se basa en una expedición hasta la cumbre de ésta meseta sudamericana.  Es un lugar mágico digno de visitar y no fue sino hasta 4 años después de habérmelo propuesto que lo pude hacer. 
 
Era marzo de 2013 y yo me encontraba preparando todo para hacer el viaje que cambiaría mi vida para siempre. Desde mi paseo a Canaima en el año 2009 me había propuesto conocer Roraima y había decidido no esperar mas.  Era primera vez que haría una excursión de ese tipo,  así que no tenía ni idea de lo que había que llevar, lo que necesitaba o lo tenía que hacer, pero poco a poco entre blogs y vídeos de YouTube me fui instruyendo un poco al respecto.  Para éste primer viaje logré adquirir mi propio morral, aislante, bastones, botas y un sleeping de no muy buena calidad. Los únicos implementos que tenía para fotografiar lo que allá vería eran una cámara compacta viajera (nada profesional) y mi celular.  Conseguí prestada la chaqueta, linterna y una que otra cosita adicional. Los fines de semana subía algún cerro como entrenamiento porque había leído que se caminaban entre 5 y 7 horas diarias por 6 días,  entonces decidí prepararme un poco para no ir tan fuera de forma, porque les  confieso que no es que sea muy atleta que digamos, de hecho hasta medio floja soy, pero cuando me propongo una meta hago todo lo que éste a mi alcance para conseguirla, y si tenia que caminar 7 horas diarias, lo iba a hacer. Una vez que me sentí preparada y con casi todos el equipo necesario para subir, busque y conseguí por internet un operador turístico que organizara viajes de ese tipo para que pudiera llevarme. Cuando los contacte ya tenían un grupo de personas armado para ir en ese mes, así que me unieron a ellos y listo. 
 
Viajé en avión desde Barquisimeto a Puerto Ordaz, alla conocí al resto del grupo y de ahí tomamos un autobus que viajaría toda la noche hasta Santa Francisco de Yuruaní, lugar donde pasaríamos la noche para salir al siguiente día a Paraitepuy, comunidad donde se encuentra el módulo de Inparques y desde donde iniciaríamos nuestra caminata hacia el Mundo Perdido. Me costo conciliar el sueño durante el trayecto y casi a las 5am cuando ya lo estaba consiguiendo el chófer gritó: SAN FRANCIIIIIIIIISCCOOOOOOOOOO, lo que indicaba que habíamos llegado a nuestro destino. Estaba oscuro porque aún no amanecía pero agarramos nuestros peroles, nos bajamos del autobús y esperamos en plena vía hasta que amaneciera. Mas tarde ese mismo día conocimos al que sería nuestro guía, hicimos un pequeño tour por la Gran Sabana. que me cayó como anillo al dedo porque no la conocía y al caer la tarde regresamos a San Francisco de Yuruani para terminar de arreglar todo e iniciar nuestra excursión al día siguiente.

Día 1:

Firmamos el libro de Inparques y empezamos la caminata. Supuestamente es el día mas fácil, pero de entrada te consigues una 
subida bastante ruda, algunos la llaman "la prueba", otros dicen que han visto muchos quedarse ahí y no seguir, pero si te lo tomas con calma, tienes un paso constante y paciencia no es nada que no se pueda superar.
 
Después de 4 horas caminando hacía un sol inclemente y sinceramente dije: "¡ay no, esto es una tortura y mas con éste morral en la espalda, no vengo mas!". Fue un día largo y totalmente novedoso para mí, durante todo el trayecto siempre tuvimos a Roraima y a Kukenan de frente como para incentivarnos, se veían imponentes, majestuosos, misteriosos, estaba ansiosa por llegar,  pero habíamos caminado mas de 5 horas y se seguían viendo lejisimo, entonces pensé: "Bueno, un día a la vez". Finalmente, 6 horas después llegamos al campamento Kukenan, que está a orillas del río con el mismo nombre, nos bañamos un rato en él, cenamos y nos acostamos a descansar. A la mañana siguiente nos esperaba otro largo día.
 

Día 2:

Éste día ya estaba mas adaptada al morral y a caminar, así que las 5 horas de trayecto hasta el campamento base de Roraima se me hicieron más llevaderas, iba tomando fotos, descansaba, comía algún snack, seguía caminando y así fui poco a poco hasta que de repente cuando vine a ver ya estaba en los pies de La Madre de Todas Las Aguas. Cerca del campamento había un pequeño riachuelo que usamos para refrescarnos, el agua estaba helada, literalmente, pero fue perfecta para relajarnos y calmar el cansancio del día. Mas tarde ese mismo día, mientras conversábamos los misterios de Roraima, como que no se puede gritar en su cima porque sino la lluvia no tardaría en llegar entre otros, presenciamos un increíble atardecer entre Roraima y su Tepuy vecino Kukenan, cenamos y descansamos hasta la mañana siguiente.

Día 3:

Desde la base hasta la cima de Roraima. Era el día más exigente de todos y finalmente había llegado. Nos paramos temprano, desayunamos unas ricas arepas e iniciamos nuestro ascenso. Para ese día ya varios habían decidido pagar a un porteador para que llevara sus morrales, sólo unos pocos del grupo los llevaban a cuesta y yo era una de esas, lo que me complicó un poco mas el ascenso hasta la cumbre. A medida que subíamos fuimos entrando como  en una densa selva y fue maravilloso ir presenciando el cambio de vegetación pero mas inscribe aún fue tocar su gigantesca pared por primera vez, me impresionó la magnitud de su grandeza, era algo realmente impresionante, no existen palabras que la describan. Teníamos tres días caminando viendo de lejos tan majestuosa formación y ya  estábamos tocándola por primera vez, fue un momento de mucha humildad, le agradecí por haberme permitido llegar hasta ahí y le pedí permiso para seguir porque lo más difícil estaba por venir, "el paso de las lágrimas", la recta final antes de la cumbre pero el mas riesgoso, es como una rampa con muchas piedras sueltas siempre en ascenso y con una constaste llovizna que cae de la cima de Roraima, en esta parte del trayecto se usan muchos las manos para sentir mayor soporte, pero una vez superado ya estábamos en la cima del Mundo Perdido. Cinco horas y media después, cansada pero feliz, estaba en la cumbre de una de las formaciones geológicas mas antiguas del planeta y mientas caminábamos para buscar un "hotel" (grandes cuevas en donde se suelen armar los campamentos para refugiarse de la lluvia y el viento) me mavaravillaba con todo aquel paisaje primitivo que mis ojos estaban viendo. Así pasé varios minutos hasta que conseguimos el refugio donde armamos el campamento, comimos, descansamos y pasamos la noche.

Día 4:

Fue el día mas tranquilo, caminamos por su cumbre, creo que debe ser lo más parecido a estar en la  superficie de otro planeta, hay muchas rocas negras, la mayoría esculpidas por el agua y el viento en diversas formas, vimos fauna y flora que no se ven abajo (como plantas herbívoras y el sapito negro de roraima) visitamos El Abismo (cuando fuimos estaba nublado pero despejado se puede ver la parte norte del Tepuy, también llamada "La Proa". y para acercarse al borde, es recomendable hacerlo acostado boca abajo y que otra persona te agarre los pies), el  Valle de los Cristales (ubicado en el extremo sureste de la montaña donde podremos ver afloramientos de grandes cristales cuarzo), Los Jacuzzi (pequeñas piscinas naturales donde puedes tomar un frío y reavitalizante baño) y por supuesto el maravilloso "Maverick", llamado así por semejarse a la silueta del automóvil con ese nombre, es el punto mas alto de la meseta con 2810 m.s.n.m., parase ahí y ver la inmensidad de la sabana te hace sentir diminuta entre tanta grandeza. Es necesario un día mas para conocer el "Punto Triple" (frontera entre Venezuela, Brasil, y La Guayana Esequiba) y "La Fosa" (un gran pozo con agua en la roca donde también se puede tomar un refrescante baño).

Día 5 y 6:

El quinto día iniciaba nuestro descenso y yo regresaba extasiada de haber visto tanta generosidad de la naturaleza en un mismo país, nuestro país, Venezuela. Me parecía mentira que tuviéramos tantas bondades y a veces ni nosotros mismos lo sepamos. Agradecí una vez mas por todo lo aprendido e inicie el recorrido de regreso. El quinto día pasaríamos de largo el campamento base y seguiríamos hasta el Río Kukenan. El día 6 era nuestro último día de excursión, caminaríamos hasta Paraitepuy. Ya mas adaptada a este tipo de viaje, durante éste ultimo tramo le pregunte a uno de los guías si se podía subir el tepuy que estaba al lado de Roraima (Kukenan) y me dijo que no, que ése lugar estaba prohibido subirlo. Desde ese momento me causo mucha intriga conocerlo y me propuse una nueva meta: Conocer la cima del prohibido Kukenan.
 
Roraima marco el inicio de mi vida como montañista, despertó mi pasión de viajar y resaltar lo mejor de nuestro país, me enseño a valorar las pequeñas cosas del día a día, a ser agradecida con lo mucho o poco que tenga, que solo es necesario agua y comida para vivir, que la naturaleza se respeta y que Venezuela tiene muchas razones para quererla y para seguir luchando por ella.
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