Pico Bolívar, mi gran sueño

El Pico Bolívar es el punto más alto de Venezuela con 4.978 m.s.n.m. y uno de los monumentos más importantes de nuestro país. Está ubicado en el Parque Nacional Sierra Nevada del estado Mérida junto con los principales picos de la cordillera de Los Andes venezolanos. Se le conoció por primera vez como "Pico La Columna" pero hoy en día y en honor a nuestro libertador recibe su nombre actual, razón por la cual en la cumbre también reposa su busto elaborado en bronce desde 1952.
  
Para mí, subir ésta montaña, significaba uno de los mayores restos que me había propuesto en la vida, lo veía inalcanzable porque se necesitaba estar en excelentes condiciones físicas, saber técnicas de escalada y además  eran indispensables algunos costosos equipos de excursión con los que no contaba, pero tenía la certeza de que en algún momento de mi vida lo llegaría a conocer, no sabía como, pero lo haría. 
 
En enero del 2015 comencé a entrenar para correr el Maratón de NY en noviembre de ése mismo año y llegando al mes de julio me sentía en optimas condiciones así que decidí no esperar más para alcanzar tan anhelada cumbre. Intenté armar un grupo pero fue imposible, por una u otras razones no conseguí personas que quisieran animarse a subir al techo de Venezuela en pleno invierno, hablé con el operador turístico (el mismo que nos llevo al Humboldt), para que me llevara a mi sola y recibí un "no" como respuesta ya que para ellos no era rentable llevar a una sola persona, sin embargo, me dieron el número de un guía que estaban seguros que si aceptaría el reto de llevarme. Confié en su sugerencia y esa misma tarde lo llame y concretamos el viaje. La fecha fijada para el inicio de la excursión era el 24 de julio de 2015, así que tenía menos de un mes para conseguir lo que me faltara que no era mucho porque, además del morral, aislante, botas y bastones (que había adquirido para viajes anteriores), ya había logrado comprar una buena ropa de invierno y una excelente cámara fotográfica para deportes extremos, el guía llevaría las cuerdas, cascos, crampones, piolet, arnes, carpa, implementos de cocina y hasta logró conseguirme alquilado el sleeping de buena calidad que me faltaba. No tenía como irme a Mérida, donde quedé en conseguirme con el guía (que no conocía personalmente), así que me fui al terminal de pasajeros y tomé el único autobús que salía de Barquisimeto a la ciudad de los caballeros a las 7 p.m. del 24 de julio de 2015. Viajé toda la noche sin poder dormir (me tocó el último puesto, en el medio y frente del pasillo), llegamos a eso de las 5 a.m. al Terminal de Pasajeros Sur José Antonio Paredes, no conocía físicamente al guía pero por su atuendo de excursionista lo reconocí inmediatamente, era el único vestido de esa manera y a esa hora en aquel lugar. Me recibió, fuimos a su casa a terminar de preparar todo y cerca del medio día salimos a Los Nevados, desde donde iniciaría nuestra caminata, viajamos casi  cuatro horas en rústico 4x4  por una carretera de tierra super angosta, en la vía hicimos una parada para comer, vimos muchos yagrumos (árbol típico de la zona) y me deleite con aquellos hermosos e imponentes paisajes de la Sierra Nevada hasta que finalmente, a eso de las 4 p.m. llegamos a nuestro destino. 
Los Nevados es un tesoro escondido de nuestro país, un pequeño pueblito colonial con no mas de 2.000 habitantes, ubicado a 2.750 m.s.n.m. y con temperaturas que oscilan entre 8 y 18 grados centígrados. Era en ese lugar donde pasaríamos la noche para luego, la mañana siguiente, emprender nuestro camino al techo de Venezuela.
 

Día 1:

Eran las 8:17 a.m. del 25 de julio de 2015 cuando iniciamos el primer día de caminata, las mulas nos ayudarían con el equipaje,  ellas salieron un poco mas temprano con el arreador y nuestros peroles hacia Altos de La Cruz, lugar donde armaríamos el campamento y pasaríamos la primera noche de excursión. Íbamos relativamente "cómodos" porque no llevábamos peso pero estábamos por encima de los 2.700 m.s.n.m. y la altura empezaba a hacer efecto, así que yo caminaba lento para ir adaptándome y aprovechaba de ir admirando el paisaje. Dos horas después y ya por encima de los 3.000 m.s.n.m. hicimos una parada en un punto desde donde se veía al fondo y vestido de blanco el majestuoso Pico Espejo, otra de las altas montañas de la Sierra Nevada de Mérida, tiene 4.765 m.s.n.m. y es la más accesible porque se ubica en la quinta estación del Sistema Teleférico Mukumbarí y se puede llegar haciendo uso del mismo. Fue el lugar ideal para descansar, comer algo y seguir con nuestra travesía.
Finalmente 7 horas y 17 km. después llegamos a Altos de La Cruz a 4.0000 m.s.n.m. Nuestras cosas ya estaban ahí, así que empezamos a armar el campamento en el antiguo Refugio Moyá, el clima estaba nublado, no veía mas que frailejones cuando de repente, como por arte de magia, todo se despejo y se dejo ver el Pico Bolívar, vestido de blanco, majestuoso, intimidarte e imponente. Me parecía mentira que después de tantos años finalmente lo tenía frente a mi, se veía cerquita pero aún estábamos a dos días de su cumbre.
Hicimos la cena deleitándonos  con semejante monumento de la naturaleza y mientras tanto las horas iban pasando, anochecía y las estrellas fueron llegando para acompañar a la montaña más alta de Venezuela completamente cubierta de nieve e increíblemente despejada en pleno invierno. Con esa imagen inmortalizada en mi memoria y en fotografías me despedí hasta el siguiente día.

Día 2:

Nos despertamos bien temprano a preparar unas ricas arepas andinas rellenas con jamón y queso e iniciamos nuestra jornada casi a las 8 a.m. Era la primera vez que caminaría cargando un morral por encima de los 4.000 m.s.n.m. Cuando íbamos como a mitad de camino empezó a caer granizo y después nieve, formándose una capa de ésta última de aproximadamente 20 cm., era complicado caminar así y más con 13 kg. en la espalda,  como si esto no fuera suficiente, la altitud dificultaba la respiración. Recuerdo haber pensado: ¿que hago yo aquí? Estaba toda mojada porque me caí varias veces y se me costaba levantarme con el peso del morral, me provocaba llorar. Pasamos por un lado de la última estación del Sistema Teleférico Mukumbarí (Pico Espejo) que aún no estaba lista pero se usaba en casos de emergencia, entonces el guía me dijo: "si no quieres seguir dímelo ahora y bajamos por el teleférico". Yo en ningún momento dude de mi respuesta y sin pensarlo le conteste:  "claro que quiero seguir, solo necesito descansar unos minutos". Entonces, con la estructura de la estación en construcción frente a nosotros nos tomamos un chocolate caliente, comimos unos sandwiches y seguimos. Nueve horas y casi 7 km. después llegamos a nuestro segundo campamento, a los pies del Pico Bolívar y la Laguna Los Timoncitos a más de 4.300 m.s.n.m. y 3 grados centígrados de temperatura. Inmediatamente me cambie la ropa mojada por una seca, tomamos algo caliente, cenamos y descansamos hasta el día siguiente. 

Día 3:

Era el día de la cumbre, había estado lloviendo toda la noche, eran las 6 a.m. del 27 de julio de 2015 y aún no había escampado. De esa manera no íbamos a poder subir hasta la cumbre. Sin embargo, el clima se apiado de nosotros y una hora después el agua cesó e iniciamos la caminata hacía el techo de Venezuela un poco después de las 8 a,m. Usamos la Ruta Weiss, es la menos complicada, sin embargo para mí, no dejó de serlo, además estaba completamente nevada por lo que fue necesario usar durante casi todo el trayecto casco, crampones y piolet, así como también cuerda, arnés  y mosquetones para irnos anclando a las rocas del camino por seguridad. A medida que avanzábamos la respiración y el camino se dificultaban pero el paisaje se hacía cada vez mas impresionante. El famoso paso Roca Táchira estaba completamente cubierto de hielo, por lo que tuvimos que usar estacas para asegurarnos, luego nos toco escalar La Ventana en las mismas condiciones pero con menos punto de seguridad y con la adrenalina al máximo,  hasta  que por  último llegamos al tramo final que aunque tenía menos nieve (por su posición e inclinación) seguía siendo complicado.

Una vez superado todos los obstáculos, a eso de las 12:45 p.m.,  tenía frente a mí el busto del ilustre Simón Bolívar, avisándome que finalmente después de 5 años, 7 meses y 27 días había llegado a la ¡CUMBREEEEEEEE!!!. Nunca podré expresar con palabras la emoción que sentí en ese momento, pero lo que si puedo describir con certeza es la satisfacción que sentí al mirar desde el techo de Venezuela todo el camino que había recorrido y todos los obstáculos que había sido capaz de superar para conseguir mi meta. Me di cuenta que con constancia, paciencia, pasión, amor y dedicación los sueños se consiguen sin importar las adversidades del camino. Le di gracias a Dios, a la vida y a mi querida Venezuela por todas esas enseñanzas y por dejarme vivir esa experiencia tan gratificante. Me comuniqué con mi familia (tenían tres días sin saber de mí y aunque no lo crean desde ese punto había señal para hacer llamadas), emocionada les dije que los estaba llamando desde la cima y que todo estaba bien. Admiramos un rato mas el paisaje y a la 1:30 p.m. iniciamos nuestro descenso en rappel.  Lo disfrute muchísimo y lo que hicimos de subida en cuatro horas, lo bajamos en dos, habíamos recorrido casi 6 km. ida y vuelta y ya a las 3:40 p.m. estábamos de regreso en el campamento base sanos, salvos y con la satisfacción de haber coronado la cumbre mas alta de nuestro país. El resto de la tarde conversamos las anécdotas del día, preparamos la cena y a dormir hasta el día siguiente.

Día 4:

Al despertar sentí algo raro en la cara, no tenía espejo, así que me tome una foto para poderme ver y me di cuenta que había amanecido bastante hinchada, pudo haberse sido debido a la poca hitradación (no suelo tomar suficiente agua), al frío, la brisa, el sol, cansancio y lágrimas de emoción del día anterior. Sin embargo decidimos bajar inmediatamente para evitar cualquier síntoma de mal de altura pues ya teníamos dos noches durmiendo por encima de los 4.000 m.s.n.m., así que a las 8:30 a.m. ya habíamos iniciados nuestra jornada de regreso. Tomamos una ruta distinta a la de subida para conocer otro trayecto y caminamos por un valle lleno de frailejones. Bajamos hasta los 3.300 m.s.n.m., el recorrido fueron casi 7 km. y lo hicimos en 5 horas 30 minutos tomando en cuenta nuestras respectivas paradas para descansar y comer algo. Ya a las 2 p.m. estábamos  en el lugar donde armaríamos el campamento para pasar nuestra la última noche de excursión. 

Día 5:

Lo tomamos con mas calma, mi cara ya había vuelto a la normalidad, aunque mis labios estaban bastante quemados por el frío. Iniciamos la caminata hacia Los Nevados casi a las 10 a.m., recorrimos mas de 11 km. en un poco mas de 7 horas y ya a las 5 p.m. habíamos llegado finalmente a nuestro punto de partida. Entrar a Los Nevados después de cinco días fue tan emocionante como hacer cumbre. Sabía que esa noche volvería a dormir en cama dentro de una cálida cabaña, que me bañaría con agua caliente y que al día siguiente estaría de vuelta a casa con la satisfacción de haber coronado la montaña mas alta de Venezuela.

 

Entrar a Los Nevados después de cinco días fue tan emocionante como hacer cumbre. Sabía que esa noche volvería a dormir en cama dentro de una cálida cabaña, que me bañaría con agua caliente y que al día siguiente estaría de vuelta a casa con la satisfacción de haber coronado la montaña mas alta de Venezuela.
 
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